
Esta semana fue sólo sorpresas, unas abrumadoras y otras inesperadas; y yo que pensaba que estos días iban a ser muerte. Ahora mas tranquila analizo esas extrañezas extrañas (valga la redundancia) de la semana. Todo comenzó con un sueño hace tres noches, en medio de los finales y trabajos no tuve tiempo de hacer ningún poema, pero creo que lo amerita, una linda fantasía que me llevo a Egipto con David Bowie, pero de joven como Ziggy Stardust. Hablamos y jugamos sobre la arena, él me contó cómo se inspiro en Tonight y de dónde proviene la leyenda del marciano de Marte, únicamente atendía con mucho cuidado, no quise perder ningún detalle, a veces movía las manos en forma circular y llevaba zapatos de charol. Después me mostró la tumba de Nefertiti y Tutamkamon, para cuando eran las seis de la tarde una tormenta de arena nos sorprendió y desperté.
Quiero volver a soñar con Bowie, pero, esas cosas del subconsciente, no se pueden predecir, dicen algunos, que las personas se conectan en la noche, yo no sé si creerlo, a veces sueño cosas fantásticas y otras veces reales pero nunca tuve premoniciones en mis sueños, de ser así, estaría caminando con Bowie a orillas del Nilo. Lastima, ¿por qué no existe una máquina hacedora de sueños? Imposible, ah.
Algún científico loco debe tener memorias y apuntes al respecto, cómo la investigación del viaje en el tiempo. Nunca lo sabremos, pero la CIA tiene una, estoy segura. Una vez los X Files hablo de ello, yo fui fan numero uno de la serie y cómo una persona tonta que soy, lo pensé en algún momento, a mis quince añitos quise trabajar en la policía, que lindo es soñar ah. Ahora, soy “creativa” e intento trabajar en publicidad, ¿tiene algo similar? A ver, ¿quién puede contestar la pregunta?






























